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¿Es importante ser un “buen líder”?

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En primer lugar, ¿qué es un líder?  

Un líder es la persona a la que un grupo sigue reconociendo sus capacidades y confiando en él. Un buen líder influye en los miembros de su equipo y los motiva e incentiva con su actitud y trabajo con el fin de conseguir un objetivo común.

Pero, ¿por qué es tan importante ser un buen líder? 

Un buen líder es capaz de transmitir optimismo y entusiasmo a los demás con el fin de alcanzar una meta común. Se convierte en el modelo a imitar, los trabajadores le seguirán, le pedirán consejos y actuarán cómo él/ella. Por tanto, no nos gustaría tener al cargo a un líder autoritario, un tirano o que le dé igual todo, si no a una persona carismática, democrática, segura de sí misma, empática y motivada. 

Si una empresa tiene en su posesión un buen líder obtiene una gran cantidad de beneficios como por ejemplo:

  • Mayor rendimiento y productividad.
  • Se consiguen los objetivos establecidos.
  • Trabajadores motivados y entusiasmados. 
  • El estrés se reduce, así  como el malestar y las bajas laborales. 
  • El trabajo en equipo aumenta.
  • La imagen de la empresa cambia, se percibe de forma más óptima. 
  • Mejora la competitividad. La competitividad en pequeñas dosis es muy beneficiosa, ya que animará a los trabajadores y aumentará su productividad. 
  • El ambiente laboral es mucho más relajado y alegre. 
  • El compromiso de los trabajadores aumenta. 
  • La creatividad aumenta. 
  • Se obtienen mejores resultados y más beneficios. 

Ahora que ya sabemos qué es un líder y por qué es tan importante ser un buen líder, tenemos que conocer los diferentes tipos de liderazgo. Ello nos ayudará a identificar el tipo de líder que somos o el tipo de líder en el que nos queremos convertir. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta diversos factores que determinarán el tipo de líder necesario, como por ejemplo, los objetivos de la empresa, su cultura o la personalidad de la empresa, entre otros. 

A continuación, vamos a nombrar los tipos de liderazgo más comunes: 

  • Liderazgo autocrático.  Este tipo de liderazgo se considera como el más extremo, ya que es es el líder el tiene el poder absoluto y el que toma las decisiones y nadie puede contradecirle. La presencia de comunicación asertiva no existe, así como la libertad para opinar, proponer estrategias, presentar sugerencias, etc.,  los miembros del grupo cumplen órdenes y nada más. El líder autocrático se lleva todos los méritos y nunca agradece al equipo el trabajo realizado, algo que provoca un descontento entre los el mismo, cero motivación y compromiso, continua rotación de personal, etc. Es cierto que el liderazgo autocrático es efectivo si hay que tomar decisiones rápidasEn conclusión, este tipo de líder está desapareciendo, ya que no es compatible con el estilo de trabajo y la cultura de gran parte de la empresas actuales.
  • Liderazgo democrático. Se le suele denominar liderazgo participativo, ya que el líder promueve el trabajo en equipo y anima al equipo a dialogar, a expresar su opinión y plantear sugerencias. Este tipo de líder escucha atentamente, tiene en cuenta las opiniones del equipo y las sopesa detenidamente para tomar la decisión final. Aunque sea el que tiene la última palabra, el liderazgo democrático obtiene resultados muy positivos y satisfactorios, los miembros del equipo están más motivados, son más productivos, aumenta la rentabilidad y el compromiso. Es de vital importancia que el líder sea capaz de mantener la motivación, compromiso y colaboración del equipo, tarea nada fácil.
  • Liderazgo laissez-faire. La expresión francesa “laissez-faire” se traduce como “dejar hacer” o “dejar pasar”. Este tipo de líder otorga mucha libertad y autonomía, interviniendo si es necesario. La esencia de este tipo de liderazgo es saber delegar, confiar en los miembros del equipo sin esa vigilancia como pasa en el liderazgo autocrático. El liderazgo laissez-faire ha demostrado ser eficiente en equipos formados por profesionales senior, con gran experiencia profesional y motivación que no precisan de vigilancia constante para ser productivos. Para este tipo de profesionales es liberador tener un líder de este tipo, ya que la autonomía y la libertad les ayudan a ser más productivos y creativos. Por otro lado, hay que tener presente que no todos los profesionales gozan de estas características y aún así, no hay que dejar de monitorizar y realizar un seguimiento del trabajo, delegar no es igual a cero control.
  • Liderazgo carismático. Es el que más nos encontramos y el más conocido. El líder carismático genera sentimientos positivos creando de esta forma un ambiente de trabajo óptimo. Gracias a sus habilidades comunicativas transmite entusiasmo y motivación entre los miembros del equipo. El proyecto fluye de forma eficaz, presentando unos resultados muy buenos. Si desaparece el líder carismático, el proyecto se ve gravemente afectado, ya que éste se lleva consigo el entusiasmo y motivación de los trabajadores.
  • Liderazgo transformacional. Se considera como uno de los liderazgos más completos, ya que aporta gran flexibilidad. Este tipo de líder se caracteriza por su naturalidad y carisma, mantiene un alto grado de comunicación, confía en los miembros del equipo y les deja autonomía y libertad, es democrático a la hora de tomar decisiones, pero sabe muy bien cuál es su posición, por tanto a veces toma decisiones y otras delega. El objetivo del liderazgo transformacional es causar transformaciones entre los miembros del equipo. Este tipo de líder aumenta productividad y eficiencia de los profesionales del equipo gracias a la motivación que les transmite. Y eso lo consiguen gracias al hecho de que sus seguidores les brindan confianza, respeto y admiración.

Hay que tener en cuenta que antes de adoptar un liderazgo u otro, se debe analizar en profundidad la empresa, sus trabajadores, sus proyectos y objetivos tanto a corto como a largo plazo. 

 

Independientemente del tipo de líder que quieras ser, te ofrecemos unos tips a introducir en tu día a día, con el fin de convertirte en un buen líder: 

  • Comunicación clara y eficiente. Debes escuchar a tu equipo y considerar sus opiniones. A la hora de hablar, deberás ser muy explícito, con el fin de evitar malentendidos. 
  • Guía con el ejemplo. No puedes exigirle a los miembros de tu equipo compromiso y motivación, cuando acudes al trabajo lo mínimo posible y con mala actitud. Por tanto, conviértete en la persona que quieres que sean los miembros del grupo. 
  • Debes conocer tus fortalezas y debilidades. Una vez identifiques tus fortalezas y debilidades, en primer lugar, aporta a tu equipo tus fortalezas y, en segundo lugar, delega y trabaja tus debilidades. 
  • Trabaja más que los demás. Si quieres que los miembros de tu equipo se involucren, hazlo tú primero. 
  • Trabaja tu inteligencia emocional. Debes conocer, entender y saber controlar y gestionar tus emociones. Pero cuidado eso no significa que no seas una persona empática. 
  • Sé humilde. Te ayudará a tener más confianza en ti mismo. 
  • Sé carismático. Si consigues ser un líder carismático, conseguirás que tus trabajadores te sigan hasta donde haga falta, gracias a la motivación, la productividad se verá claramente beneficiada.
  • Asume tus propio errores. Equivocarse es algo normal, no te castigues por ello, si no que aprende de ellos. Si tu equipo comete un error, no busques culpables, céntrate en buscar soluciones. 
  • Ten metas y proyección de futuro. Es importante tener objetivos para mantenerse motivado y querer mejorar. 
  • Mantén un ambiente de trabajo agradable y relajado. Para que los miembros de tu equipo se mantengan motivados y productivos, deberás cuidar el ambiente de trabajo y para ello te recomendamos una comunicación fluida. 
  • Sé un líder cercano. No pongas una barrera entre tu equipo y tú, sé cercano y transmíteles confianza. Ser cercano no significa ser amigo de todos, hay que tener mucho cuidado con ello, ya que puede causar problemas.
  • Sé claro y transparente.  Nunca mientas u ocultes cosas a tu equipo, ya que al contrario perderás su confianza y respeto. 

En conclusión, para ser un buen líder, ante todo deberás ser una buena persona y ser muy bueno en tu trabajo, en definitiva un ejemplo a seguir. 

 

Algunos de los líderes más destacables son: (toma ejemplo de ellos) 

  • Steve Jobs. El fundador de Apple era todo un experto en la comunicación. 
  • Jeff Bezos. Fundador y director ejecutivo de Amazon
  • Howard Schultz. El actual dueño de la gran cadena de cafés Starbucks, es muy apreciado y querido por sus trabajadores.  
  • Fred Smith. Fundó FedEx y gracias a su carácter carismático y el hecho de optar por el liderazgo participativo, ha conseguido un gran éxito. Transmite pasión y motivación a todos sus empleados. 
  • Indra Nooyi. CEO de PepsiCo. Desde que asumió el mando, la empresa ha mejorado considerablemente sus ingresos. 
  • Jack Welch. Todo un líder de referencia sin lugar a dudas. 

En Space Up, nos hemos fijado que predomina el liderazgo participativo y es por ello que los miembros de nuestra comunidad trabajan de forma relajada y motivada. ¿Te animas a convertirte en un buen líder? 

 

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